Sólo pensar que tengo que acercarme a la tienda Movistar de Huesca y ya me entra mal cuerpo. Uno sabe cuando entra pero no cuando sale. Hay cosas en la vida que sólo puede hacer uno mismo, como ir al baño o a la tienda Movistar. Es el último recurso pero a veces no queda más remedio. Movistar o N'ostar, esa es la cuestión.
La última vez hora y media, ya no sabes qué hacer ni como ponerte. Empiezas en la cola, luego pasas a los sofás, te lees todos los folletos publicitarios, toquiteas todas las pantallas y botones de todos los cacharros que tienen... podían hacer el kamasutra Movistar de posturas stand-by. Y no pierdas la vez ni intentes marchar y que te guarden turno, la gente hasta muerde, con lo fácil que sería poner números como en la pescadería. Adelantas más en la cola con el personal que desesperado decide abortar la misión que por clientes ya atendidos.





